MANIFIESTO

 

LA PRIVATIZACIÓN DE LOS BIENES COMUNES
La Región de Murcia se encuentra en una situación sin precedentes. Durante casi veinte años, una pequeña pero poderosa oligarquía ha conseguido imponerse al resto de la sociedad mediante una estrategia desarrollista basada en la depredación del territorio, la especulación económica, la explotación laboral y una dominación política clientelar que ha sumido a la región en el mayor ciclo de corrupción política de su historia democrática.  Ahora, cuando la fiebre del oro ha pasado, estas quimeras económicas y políticas sólo han dejado tras de sí deudas, pobrezacorrupción. El tejido productivo ha sido gravemente desmantelado. Las posibilidades para desarrollar un nuevo modelo económico están ahora cubiertas de hormigón. El malestar contra la baja calidad de nuestro sistema democrático es colosal. El futuro de la región nunca ha sido más oscuro.

Con una tasa de paro en torno al 30%, con salarios y pensiones entre los más bajos del país, un tercio de la población en riesgo de pobreza y exclusión,  uno de los promedios de desahucios más altos, y la mayor desigualdad social interna, la Región de Murcia está sufriendo un amargo despertar.

Hoy, el proyecto político del Partido Popular no sólo está agotado, sino que amenaza con condenar a la Región a una situación estructural de atraso, pobreza, frustración y  desigualdad.  Además, en su caída al vacío quiere arrastrar a la mayoría social a través de una salvaje estrategia de recortes sociales. La sanidad, la educación, la cultura, las políticas sociales, los servicios públicos, son las víctimas propiciatorias de un Gobierno a la deriva.

 

LA ALTERNATIVA POLÍTICA DE LA CIUDADANÍA

El apoyo decidido que la ciudadanía ha prestado a las reivindicaciones del 15-M y la movilización social de amplios sectores son un síntoma claro de que las expectativas del Partido Popular han quedado reducidas a cenizas. Sin embargo, este afloramiento de la conciencia cívica es aún frágil e incipiente, y corre el riesgo de ser conducido o bien hacia la desafección política, o bien hacia propuestas políticas populistas y reaccionarias.  Ambas alternativas son las que convienen al reducido grupo de especuladores que detentan la verdadera responsabilidad de lo ocurrido.

La nueva consigna del PP es apuntar hacia otro lado. Los causantes de la crisis no son los bancos, ni los promotores sin escrúpulos que inflaron la burbuja inmobiliaria, ni los políticos  incompetentes y corruptos que han gobernado la Región durante todos estos años: son los funcionarios que parasitan la hacienda pública, los inmigrantes, que nos roban los puestos de trabajo, y la sociedad en su conjunto, que ha vivido por encima de sus posibilidades. Que este discurso vaya a instalarse o no en la conciencia de la ciudadanía, es algo que depende de muchos factores. Pero sin duda el más importante guarda relación con la capacidad de la propia ciudadanía para organizar una alternativa política.

 

EL CAMBIO ES POSIBLE

Como un gigante con los pies de barro, el inmenso poder político -la última burbuja de este periodo ominoso- del Partido Popular está a un paso de ser derribado.  Lo único que le separa del desastre es un clima de opinión que se muestra escéptico con la posibilidad de realizar un cambio verdadero. Se trata de una secuela del sistema bipartidista que durante tres décadas ha reducido la agenda política a la alternancia entre dos grandes partidos sistémicos.  Sin embargo, el desprestigio ha calado tan hondo en ellos que ya ni siquiera la inercia social puede impedir su caída libre en las encuestas. La sociedad ha retirado su apoyo al bipartidismo y a los partidos que han apoyado la política neoliberal de recortes sociales.

Hay una política alternativa a la de los recortes y el reduccionismo autoritario de la democracia, pero necesita de su cristalización política en un nuevo sujeto político. Otras experiencias (en América latina, en Islandia, en Grecia) nos indican que esto es posible.

 

CONVOCATORIA POR EL CAMBIO

Por esta razón, la construcción de esta alternativa es una prioridad que no puede permitirse excusas ni demoras, y que debería suscitar, en todas las organizaciones y redes de la indignación, un apoyo decidido y un compromiso claro en este paso necesario para la recuperación de nuestro futuro. Es el momento de decir las cosas claras. Si no desalojamos democráticamente del poder al Partido Popular, ninguna manifestación, ningún encierro, ninguna huelga, será suficiente para el cambio que la Región necesita. La resistencia debe materializarse en una alternativa política con capacidad para gobernar, y que el nuevo gobierno se caracterice por una democratización radical de las instituciones que garantice, a través de procesos de participación popular, que nunca más puedan ser gobernadas a espaldas de la ciudadanía y pueda desarrollar políticas contrarias a los intereses de la mayoría.

La apertura de un nuevo horizonte político requiere lucidez, compromiso y amplitud de miras. Esto implica muchas cosas. Pero quizás la más importante en este momento sea la disposición para sumar voluntades en torno a un proyecto común. No podemos permitirnos reproducir las viejas maneras. La lucha por cuotas de poder, la endogamia, la estrechez de miras son un lastre para el futuro. Lo que debemos construir es un espacio político para la convergencia sin jerarquías, abierto a la integración de personas, colectivos sociales y organizaciones políticas, y definido por un programa de mínimos y una estrategia de toma de decisiones y asignación de responsabilidades a través de procedimientos asamblearios y democrático-participativos. Llamamos a la ciudadanía a la constitución sin demora en la región de esta convergencia social y política amplia y alternativa. No permitamos que nadie nos arrebate esta esperanza.

 

LA RECUPERACIÓN DEL FUTURO

La indignación debe dar paso a la rebeldía y a la construcción de una alternativa política. Ser rebelde es la capacidad de poner en juego esta indignación para producir cambios reales, y eso requiere de la movilización social pero también de instrumentos políticos. Hoy,  la estaca a la que las personas estamos atados colectivamente es una Escuela de Mandarines que tenemos que dejar atrás. Si queremos derribar esta estaca, es necesario que colaboremos para empujar. La política no es el problema. El problema es haber dejado la política en manos de los banqueros y de políticos corruptos. Están utilizando las instituciones públicas para expropiar a la ciudadanía de los bienes comunes y degradar la vida pública hasta extremos insoportables.  Estas instituciones no son su propiedad. Pertenecen a la ciudadanía, y por tanto, es la ciudadanía la que debe reapropiarse de lo público para ponerlo al servicio de la comunidad. La democracia no es una palabra vacía. Es este movimiento de la gente común para derribar la tiranía de los mercados y de las oligarquías antidemocráticas, y reapropiarse así de su futuro.

 

Se puede. Sí, se puede.

 

 

 

 

 

 

Página Web del manifiesto de Convocatoria por el Cambio de la R. de Murcia:

http://convocatoriaporelcambio.org/manifiesto/

 

 

 

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