DOS DÍAS EN EL PURGATORIO DEL PIREO

El mítico puerto del Pireo es conocido en España por ser el populoso barrio en el que tiene su sede el mayor club deportivo de Grecia, el Olympiakos, cuyos seguidores convierten cada partido en casa en una verdadera olla a presión: el ‘infierno’ del Pireo.

Desde hace varios meses, tras más de 5 años de guerra en Siria y una permanente crisis humanitaria en el mar Egeo, el Pireo se ha convertido también en un particular Purgatorio: el principal punto de paso de los refugiados llegados de Lesbos y Kios, las islas más orientales del país, que son conducidos aquí a la espera de otro destino. La intención de la mayoría es alcanzar Idomeni, en la frontera con Macedonia, para atravesar los Balcanes y alcanzar finalmente Austria y Alemania. No van a poder lograrlo porque la UE ha cerrado las fronteras dejando de momento a más de 40.000 personas estancadas en Grecia. A ellas se sumarán las que vayan llegando en los próximos días, a pesar del acuerdo firmado con Turquía para repatriar ‘en caliente’ desde Lesbos y Kios a la mayoría de los solicitantes de asilo, el acuerdo de la vergüenza.

Os dejo algunas impresiones de estos últimos dos días:

Sábado 19 de Marzo:

13:00 Llegamos al puerto en un autobús que recuerdo muy bien. En Julio de 2010 estaba repleto de turistas que se agolpaban intentando salir de Atenas para buscar descanso en las islas. Hoy la mayoría de pasajeros son familias con niños pequeños y grupos de jóvenes que buscan algo de distracción y se acercan tímidamente a las tiendas que rodean al puerto.

rachidLo primero que llama la atención al llegar aquí es que el tránsito de niños y niñas que caminan solos de un lado para otro, entre las distintas terminales de carga. Hacen recados o se informan de cómo van las cosas unos metros más allá. Aquí no hay aceras bien definidas ni zonas peatonales. Los menores comparten la calzada con camiones de carga de varias toneladas.

13:45 Llegamos a la puerta E3 y lo que encontramos no se parece en nada a un campamento, en el que las autoridades griegas dicen tener cabida para 16.000 personas. Esto es un mar de tiendas de campaña que se instalan en cualquier lugar protegido de la lluvia y el sol. Cualquier lugar vale: el remolque de un camión abandonado, los aledaños de los edificios de las navieras, una parada de taxis…

Unos metros más allá se está organizando el reparto de comida. A un lado hacen cola los hombres y al otro las mujeres y niños. Aunque apenas son 4 los voluntarios que atienden a cientos de personas, el orden se respeta escrupulosamente. Un voluntario traduce las instrucciones al árabe con ayuda de un megáfono.

En el puerto hay también un contenedor que hace de ropero improvisado. Aquí se guarda la ropa y otros enseres que la gente trae en un continuo goteo. La solidaridad ciudadana se moviliza más rápido que los gobiernos.

¡En el puerto hay también voluntarios españoles! Son los únicos que cuentan con una carpa grande donde también se está distribuyendo comida. Mañana intentaremos hablar con ellos en otro horario menos ajetreado.

puerto

15:15 Dejamos el puerto y llegamos a Platia Victoria. Desde aquí decenas de colectivos han convocado una manifestación de apoyo a las personas refugiadas. La marcha la encabezan los propios refugiados. Han llegado de Siria, pero también de Irak o Afganistán, otros escenarios del mismo conflicto que con frecuencia olvidamos. Con el nuevo acuerdo de la UE con Turquía todos los afganos serán repatriados. La rabia es inmensa.

En la marcha también participan muchos colectivos, organizaciones de izquierda y plataformas antirracistas. Al contrario de lo que sucede en países como Alemania y Francia, donde la llegada de los refugiados ha alimentado la prensa sensacionalista y hecho crecer a la ultraderecha, en Grecia la respuesta de la población es por lo general impecable. Al paso de la manifestación la gente nos saluda y aplaude. La labor de movilización de todos los colectivos que han puesto en movimiento esta marcha es fundamental. Hemos seguido andando por toda la ciudad hasta el anochecer. «Por favor, abrid la frontera«. Esta gente solo quiere abandonar el mar de tiendas de campaña.

Domingo 20 de Marzo

12:00 Volvemos por la mañana al puerto para hablar con el personal voluntario español. Al llegar a la puerta E2 nos encontramos con una gran sorpresa. Se ha improvisado un escenario y nos dicen que van a aparecer los EnCardia, un grupo que recupera la música tradicional del pueblo Griko, emigrantes griegos instalados en el Sur de Italia desde hace milenios que han conservado a duras penas un lenguaje y costumbres propias. Dos mil años de guerras no han conseguido frenar el mestizaje cultural ni tampoco aniquilar las identidades de los pueblos. Esta guerra tampoco lo va a conseguir. Venimos de muchos países, pero todos bailamos la tarantella.

15:30 Por fin podemos hablar con una voluntaria española. Ha llegado de Barcelona para pasar las vacaciones ayudando. Nos pide un minuto y va a hablar con Serge, otro voluntario italiano que colabora con la ONG Remar-Mensajeros de la Paz. Nos cuenta que llevan un mes aquí y que por fin han instalado aseos y duchas. La ONG tiene tiendas similares en Lesbos, Idomeni y otros puntos de la llamada ‘ruta de los Balcanes’. «Nuestro trabajo consiste en darles algo caliente que comer y un lugar seguro para los niños. Así los padres pueden descansar unas horas«.

entrevista_sergeSantomera se adhirió en Septiembre, a petición de Alternativa, a la red de ciudades refugio. Si toda Europa se moviliza no sería un gran problema acoger a algunas familias en cada ciudad, mientras se estudian sus demandas de asilo. Pero la hipocresía de los gobiernos europeos convierte la solidaridad en una misión imposible. Hasta ahora solo 18 refugiados han sido recibidos en España. «¿Qué podemos hacer mientras tanto?». Serge responde seguro: «Necesitamos ayuda financiera y alimentos no perecederos. También tiendas de campaña«.

Les deseamos buena suerte y Serge vuelve al trabajo. Sigue montando una puerta que regule mejor el flujo constante de personas a la carpa de los «españoles». Afuera el orden que los voluntarios de la ONGs se esfuerzan por apuntalar deja paso a una autoorganización milagrosa, que solo puede explicarse como el fruto de una espontánea resistencia de la vida frente a las adversidades. Unas madres lavan a sus hijos en un barreño. Algunos refugiados hasta se han vestido de domingo. Hoy el purgatorio del Pireo tenía algo de paraíso. Un paraíso frágil amenazado por el viento, la lluvia y los demonios sin corazón que nos siguen gobernando.

 

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